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jueves, 10 de noviembre de 2011

Según el II Informe sobre amaxofobia elaborado por la Fundación Mapfre, la mayoría de afectados tiene el carné de conducir desde hace más de 15 años, no conduce con frecuencia, y reconoce que comenzó a tener miedo a ponerse al volante a los pocos años de obtener el permiso.

¿Por qué se sufre este miedo? ¿Qué rasgos presentan estas personas?

Según el II Informe sobre Amaxofobia, elaborado por el Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre, las personas que sufren esta fobia han vivido o presenciado un accidente de tráfico muy grave que les ha marcado notablemente. También afecta a personas que tienen miedo por la falta de control, que son inseguras y que sufren estrés y depresión habitualmente. También suele presentarse en personas que han dejado de conducir durante un periodo de tiempo y que padecen otras fobias, como miedo a volar o a permanecer en espacios cerrados.

Según los expertos, son personas muy responsables, autoexigentes, perfeccionistas, con necesidad de que alguien se ocupe de ellas, y a quienes les gusta tener todas las variables posibles bajo su control, incluida la conducción. A la mínima sensación de riesgo prefieren no conducir y ponen cualquier excusa para no salir de casa, lo que les convierte en personas muy dependientes y acostumbradas a cambiar de planes continuamente. En consecuencia, se sienten frustradas, tristes, impotentes y con la autoestima baja, especialmente porque no entienden por qué sufren este miedo y no saben cómo superarlo. Por el contrario, las personas que sufriendo este trastorno, se ven obligadas a ponerse al volante, lo hacen siempre con ansiedad, nerviosismo, taquicardias y sudoración en las manos.

Más de la mitad de las personas con amaxofobia conduce de forma esporádica, realiza los mismos recorridos y se impone ciertas limitaciones, como no conducir sin acompañante, por autopista o autovía, con mucho tráfico o por la noche. También son mayoría las personas que reconocen no conducir cuando se encuentran mal psíquicamente. Según los expertos, la amaxofobia también la sufren los hombres, aunque en un porcentaje mucho menor, a una edad más tardía (a partir de los 60 años) y siempre por aspectos relacionados con la limitación de sus capacidades.

Estas son algunas de las conclusiones del segundo estudio que el Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre realiza sobre esta materia. El objetivo es comprender y encontrar denominadores comunes en las personas que sufren miedo a conducir, entenderlo mejor, tratarlo correctamente y ayudar a prevenirlo.

Tratamiento

Al igual que otras fobias, el miedo al conducir también se puede tratar y superar, y el primer paso para hacerlo es reconociéndolo ante familiares y amigos. Así lo cree Julio Laria, Director General del Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE, quien subraya que, con el tratamiento adecuado por parte de un psicólogo especializado en fobias, la amaxofobia se supera y estas personas pueden volver a conducir en poco tiempo. Otros consejos básicos para superar este miedo son: ponerse en manos de un profesor de autoescuela o de familiares para ganar confianza en la conducción y solicitar tratamiento psicológico cuando se sufre un accidente. Recibir la ayuda conveniente para superar el estrés postraumático cuando se ha sufrido, presenciado o perdido a un ser querido en un accidente de tráfico, también contribuye a ganar la batalla a la amaxofobia.

Número de afectados

En España, aproximadamente 8,5 millones de personas (el 33 por ciento de la población con carné de conducir) reconoce tener miedo a conducir en ciertas circunstancias relacionadas con el mal tiempo, la densidad del tráfico, nocturnidad y en trayectos nuevos, entre otros factores. Alrededor de 1,5 millones de personas (6 por ciento del total de conductores) sufre ‘amaxofobia incapacitante’, es decir aquella que impide a una persona ponerse al volante.

Fuente: Revista Travesía

miércoles, 2 de febrero de 2011

La crisis global afecta el modo de conducir


Que vivimos en época de crisis global, no es ninguna novedad, la crisis forma parte activa de nuestra vida en todos los órdenes. Las personas han cambiado sus modos de relacionarse, de conducirse y también obviamente, de conducir un vehículo.

La crisis afecta todos los ámbitos de nuestra vida y nos hace vivir en continua zozobra frente a situaciones cambiantes de índole económica, familiar, social, psicológica, por lo tanto se hace imperioso encontrar la manera de reducir los efectos de la misma y comenzar a realizar una reflexión profunda que nos proporcione un poco de paz y tranquilidad que redundará en beneficio de nuestra salud y por ende estaremos en mejores condiciones de circular por calles y rutas constituyendo un peligro menor para nosotros y los demás.

El estrés y la depresión m consecuencias de la crisis, influye en el desarrollo cognitivo de las personas, actúa en la manera de percibir el peligro y predispone a tener más accidentes.

Un estudio realizado hace un tiempo por Attitudes indicaba que el 77% de los conductores españoles conduce bajo estado de estrés y otro 22% lo hace con depresión. En casi todos los casos los conductores reconocen que su conducción se ve perjudicada por esas causas y por las molestias físicas y psicológicas que acarrean.

El estrés es una de las causas principales de accidentes porque va calando profundo en el conductor haciéndole alcanzar niveles elevados de hostilidad, agresividad e impaciencia, comportamientos que conducen a aumentar la velocidad, desatender las señales y normas viales y una casi nula capacidad de valorar el riesgo que conduce a cometer imprudencias. Si a ésto sumamos el consumo de medicamentos, alcohol u otras sustancias utilizadas para reducir la ansiedad, tendremos un coctel peligrosísimo que desembocará casi seguro en un accidente de tránsito protagonizado por conductores en estados alterados.


En la crisis nos manifestamos todos más irritables, agresivos, distraídos o preocupados pero también los efectos de la crisis hace que las visitas al taller se pospongan, que se concurra menos a las autoescuelas y disminuya la contratación de seguros y tanto los automóviles como los conductores se van deteriorando.

La crisis económica se atraviesa cambiando de hábitos y tomando conciencia de la necesidad de restringir los gastos sin desatender a las necesidades básicas. Si queremos reducir los costos de la manutención de un automóvil, los expertos aconsejan economizar siguiendo unas sencillas pautas que se agrupan en lo que se denomina "ecodriving" o conducción ecológica y económica.

- Circular entre 2000 y 2500 revoluciones por minuto en coches nafteros, y de 1500 a 2000 si se trata de un diesel. Actualmente los coches, dotados de inyección y gestión electrónica, circulan cómodamente bajo estos parámetros y la mecánica no sufre.

- Anticiparse evitando aceleraciones y frenadas bruscas. Como ejemplo, levantar el pie del acelerador al percibir que un semáforo cambia a rojo dejando que el coche llegue con su propia inercia, jugando con el freno y la palanca de cambios para detenerlo adecuadamente.

- Mantener una distancia de seguridad adecuada permite circular a una velocidad regular.

- Levantar el pie del acelerador y aprovechar la inercia, utilizando la palanca de cambios y el pedal del freno para efectuar pequeñas correcciones y ajustar la velocidad mientras bajamos pendientes. Nunca dejar la palanca de cambios en punto muerto. No sólo es peligroso sino que el coche consume más.

- Subir pendientes con la marcha más larga posible, pisando el pedal del acelerador lo justo para mantener la velocidad. Los cambios de marcha hay que realizarlos a un régimen de revoluciones más alto que rodando en plano.

- Ante las curvas en lugar de frenar, nos anticipamos a ella y dejamos que el vehículo vaya perdiendo velocidad, corrigiendo con la palanca de cambios y el pedal de freno, de modo que al llegar a la curva estemos a la velocidad adecuada.

- Si nos encontramos en situaciones de mucho tránsito debemos circular en la marcha más larga posible evitando acelerar y frenar bruscamente.

- Mantener el automóvil en buen estado, efectuando los mantenimientos necesarios. Así el coche trabajará bajo los parámetros adecuados y se evitaran riesgos innecesarios.

- No conducir con el aire acondicionado prendido y las ventanas abiertas ya que se incrementa el consumo de combustible.

La ventaja principal de la conducción económica, además de ahorrar dinero, es que gracias a estas técnicas se contribuye rebajar la contaminación tanto ambiental como acústica, reduciendo al menos en un 15% las emisiones de CO2 a la atmósfera. Al estar estas emisiones relacionadas con el consumo de nafta o gasoil , si disminuimos este consumo conseguiremos limitar en parte la contaminación.

Todo lo anteriormente citado, que se puede encontrar más detalladamente en los sitios web de la Dirección General del Tránsito, de Fesvial o Ecodriving on line, requieren una real toma de conciencia de los conductores que, ante los efectos mencionados referentes a la crisis, se hace bastante difícil llevar a la práctica. De ahí la necesidad de mantener una salud física, psiquica y espiritual acorde con la situación, evitando incorporar más estresores de los que ya consumimos diariamente en forma de noticieros por ejemplo, que últimamente dedican casi todas sus emisiones a difundir lo peor de lo sucedido durante el día en cualquier lugar del mundo.

También es deseable dedicar los tiempos necesarios y aconsejados para el descanso, el trabajo y el esparcimiento, tiempo para compartir con la familia y los amigos y si fuera posible, dedicar también unos momentos a la espiritualidad (reflexión, meditación, oración, lectura, etc.).

Mejor preparados podremos afrontar todo lo que la crisis nos trae y salir lo menos heridos de la misma. Estar más calmos y tranquilos redundará en un beneficio personal y social.

martes, 25 de enero de 2011

La ansiedad tiene un efecto positivo al volante


En diciembre de 2010 se realizaron en Madrid las Jornadas de Reflexión de Attitude, la iniciativa social de Audi. Las mismas contaron con la participación de un disertante de lujo: Eduard Punset, jurista, economista y periodista quien tituló su exposición: “La ansiedad tiene un efecto positivo al volante”.

En una entrevista que se le hizo durante el desarrollo de las Jornadas se refirió a la ansiedad como una emoción necesaria para la vida actual, dado que sin esa dosis necesaria, "es imposible ponerse en estado de alerta para enfrentarse a los retos distintos a los que uno tiene que enfrentarse en la vida". Hizo una clara diferenciación entre la ansiedad y el miedo "una cosa es la ansiedad, que pone en estado de alerta, y otra es el miedo que paraliza, que corroe, que interrumpe el flujo normal del crecimiento. Y en lo que estamos, es en un arduo aprendizaje de utilizar menos el miedo y mas la ansiedad".

Otras preguntas y respuestas:

¿Hay una ansiedad positiva y una ansiedad negativa?

EP: Yo creo que la ansiedad negativa no existe. La ansiedad es siempre una fuente de conocimiento y de mayor percepción pero que yo distinguiría del miedo.

¿La ansiedad es una emoción social?

EP:
Los neurólogos han descubierto que lo importante no es tanto profundizar en el conocimiento del cerebro y de sus patologías, sino que la fuente de toda innovación es la inteligencia social. Es la chispa que salta cuando un cerebro se pone en contacto con otro cerebro. Y ahora estamos comenzando a percibir que no hay innovación sin esfuerzo colectivo y eso implica ser consciente de que tienes las emociones necesarias para ello, que básicamente son la empatía (saberse poner en lugar del otro) y disfrutar con el altruismo.

¿Cómo puede influir la ansiedad en la actividad de conducir?

EP
: La ansiedad viene a ser un reto que te ayuda a ponerte en estado de alerta para fijarte en todo lo que te tienes que fijar. Lo que ocurre, es que por determinadas causas, como pueden ser el estrés, la angustia, una amenaza o un desánimo, la ansiedad puede degenerar y en lugar de ser un factor de alerta, degenera en un comportamiento peligroso, erróneo y negativo.

Es decir, que la ansiedad puede tener un efecto positivo al volante…

EP:
La ansiedad tiene un efecto positivo al volante. Yo no creo que sea bueno el que conduce de manera despreocupada, aunque es cierto que mucha o una gran parte de la habilidad de conducir se puede dejar al inconsciente, y el inconsciente puede ejecutar procesos cognitivos muy sofisticados, pero puede haber una ansiedad tan leve que apenas sirva para ponerse en estado de alerta.

Luego habría una ansiedad lo suficientemente importante como para estar al tanto de todo lo que está ocurriendo, consciente e inconscientemente, y luego está la ansiedad que está producida por una de las causas que citaba antes y que son extremadamente peligrosas.

Yo creo que el estudio de Attitudes, lo que pone de manifiesto es que son muchos los que conducen en estado de ansiedad. Yo, por ejemplo, no creía que fueran tantos.

¿Y un conductor con ansiedad, aceptará y cumplirá las normas de tráfico por regla general?

EP:
Sí, mi frontera está en el miedo y es la frontera que aceptarán la mayoría de los neurólogos. Pero una cosa es la ansiedad que sirve para ponerte en estado de alerta, pero ir más allá puede convertirse en miedo y el miedo tiende a paralizar.


Fuente: Attitudes

martes, 20 de enero de 2009

Caos urbano


Cuando transitamos a cualquier hora por las calles de Buenos Aires, puede sorprendernos en cualquier esquina un accidente automovilístico. A pesar de la existencia de semáforos y también frente a la presencia de algunos policías que están de guardia en algunas calles, el peligro sigue ahí y se agudiza día a día. A esa situación podríamos agregarle un elemento que es aún, a mi entender, mucho más preocupante, el humor y la agresividad de algunos conductores y/o peatones que no escatiman palabras y gestos a la hora de mostrar su disconformidad por alguna maniobra mal realizada o algún cruce de calle en momentos en que el semáforo nos advierte no hacerlo.

Me preguntaba entonces si será suficiente el sistema de resto de puntos de la licencia de conducir, si será suficiente una sanción cualquiera para evitar estas situaciones.

Un hecho puntual

Quisiera ejemplificar el tema con algo que me sucedió ayer, y no es la primera vez: voy caminando por una avenida , llego a la esquina de otra, espero la luz verde para cruzar y cuando llego a la mitad de la calle, un motociclista que tenía vedado el paso porque aún no se había puesto el semáforo en verde para él, arranca desde la primera fila de cuantos estaban esperando, a toda velocidad dejándome perpleja y paralizada en mitad de la calle; yo iba acompañada por lo cual le hicimos una señal de que tuviera cuidado por él y la respuesta no se hizo esperar, el conductor de dicha moto frenó un poco y se despachó con una descarga de insultos tremenda sobre nosotras.

Y no es la primera vez que nos pasa, nos sucede día a día en la calle, con los autos y motos, pero también en las veredas, con la gente que va caminando como si fuera sola y no circulara nadie más por ellas, así nos van pisando los pies, chocando y empujando sin miramientos de ningún tipo. Y ni qué hablar de las mamás jóvenes con cochecitos enormes que ocupan media vereda, o cuando hacen estacionar un taxi o un remise en cualquier lugar, aún frente a los portones de garages particulares -ojalá no tengamos que salir con nuestro auto en esos momentos porque será una odisea- sin importarles nada de los demás.

Los derechos propios finalizan donde comienzan los de los demás

Me pregunto dónde ha quedado ese axioma que dice que el derecho de uno termina donde comienza el del otro. Por lo menos, en algo regulaba nuestro proceder y nuestra conducta, había un parámetro que nos regía y que respetábamos; hoy no existe, hoy el derecho es mío y la obligación es de los demás para conmigo, esa parece ser la premisa. Desde luego que no debería serlo, pero lo es.

Hoy me despierto escuchando que asesinaron a un taxista, que un auto particular lo persiguió hasta que lo alcanzó - por un roce previo entre vehículos - y lo mató de cuatro balazos. ¿Pero dónde estamos viviendo los argentinos? ¿Cuáles son los valores que nos quedan como para organizar nuestra convivencia en este tiempo?. ¿Cómo ser parte, involucrarse y comprometerse con el otro si el otro no quiere y lo que es peor, si se enoja corremos el riesgo de que nos mate? ¿En razón de qué se permite a cualquier persona portar un arma sin evaluar su condición psicológica periódicamente?.

La inseguridad, el monstruo que nos persigue

¿Acaso la inseguridad es una excusa para todo? ¿Acaso será que es más válido actuar violentamente primero para que el otro no me gane de mano?. ¿Cuál es el rol que cumplen los policías que están en algunas esquinas ajenos a todo, jugando con sus celulares, enviando mensajes de texto o conversando con algún vecino sin interesarse por lo que sucede a su alrededor?.

¿Y de qué seguridad y educación vial tenemos que hablar cuando no tenemos educación básica, modales, capacidad de detener los impulsos agresivos, controlarlos y dirigirnos al otro con respeto, como si habláramos con nosotros mismos?

¿Puede ser que algunas personas estén tan enojadas consigo mismas que las lleva a enojarse con medio mundo?. Personalmente pienso que nadie que no se respete puede respetar a otro, nadie que no se valore puede valorar a los demás, nadie que no se sienta vulnerable puede entender que la vida es efímera y vulnerable, que un accidente puede dejar incapacitado a otro pero también a uno mismo, que todo tiene un límite pero hay que tener la madurez de reconocerlo y aplicarlo.

Vivimos en una sociedad inmadura y adolescente, como individuos expresamos nuestro deseo de que cambie para bien pero, en el fondo, cuando nos toca actuar en medio de mucha gente, demostramos una total incapacidad de autocontrol y sale lo peor de nosotros mismos en forma de incontinencia verbal primero y luego de manifestaciones físicas violentas.

Pero de nada sirve seguir haciendo un diagnóstico sobre estos temas, más vale comenzar a actuar y para ello, nada mejor que apelar a la cordura de, aunque sea una persona que se encuentre cerca nuestro; puede ser un padre, una madre, un hermano o hermana, un amigo, nuestro cónyuge...porque es casi imposible que dos o más tengan las mismas reacciones en el mismo momento.

Pasar de las palabra a los hechos

Supongamos que vamos en el auto, conduce nuestro esposo y alguien nos sobrepasa, seguro que él se pone nervioso, no le gusta que el otro lo sobrepase y comienza a perseguirlo ¿qué hacemos?...¿dejamos que lo haga porque si no sería mostrarse más débil? o por el contrario deberíamos calmarlo y conformarnos pensando: ¿no será mostrarse más fuerte y equilibrado adoptar una actitud de minimizar la acción por el bien propio?.

Quizá una actitud así será considerada una cobardía por muchos pero en estos tiempos en que uno no sabe con quienes se va a encontrar, si están armados o no, si son violentos o no, si tienen problemas psicológicos y se descargan con cualquiera, ese cualquiera puedo ser yo y puedo perder la vida como le sucedió al taxista esta mañana y le sucede a tantos otros en todo momento.

La desprotección ya no tiene parangón, las estructuras gubernamentales deberían comenzar por educar a los policías, dándoles instrucciones claras de cómo actuar y cuándo pero dándoles la libertad de intervenir ante situaciones que requieren intervención urgente.

Es común que haya un accidente de tránsito en cualquier calle y uno acuda al policía apostado en la esquina y éste le responda: "no puedo actuar, no me corresponde, no es mi jurisdicción" o cosas parecidas.

Esto me hace pensar en un pasaje del Evangelio, el del buen samaritano que se paró a ayudar a quien lo necesitaba sin importarle quién era ni de dónde era, simplemente lo ayudó mientras que los del lugar, incluido un sacerdote, le pasaron por delante sin ayudarlo.

Así estamos y esperemos que este año 2009 sea un año en el que se trabaje mucho por recuperar el sentido del valor de la vida humana en todos sus aspectos y etapas y que la educación en valores humanos sea la prioridad en todos los ambientes, en la familia, en la escuela, etc. Solo desde allí podremos seguir civilizadamente y ordenadamente trabajando para conseguir un ambiente vial en el que se respeten las normas.
Textos: María Inés Maceratesi

viernes, 19 de septiembre de 2008

Conductores mayores de 60 años


Los conductores mayores de 60 años tienen una presencia creciente en la carretera. Si en 1998 sumaban 1.919.845, en 2006, último año del que se disponen datos completos, ya alcanzaban los 3.165.920, un 65%.

Pero no sólo hay que contar con el progresivo envejecimiento de los automovilistas para explicar el crecimiento del número de conductores de más de 60 años. El surgimiento de grandes zonas comerciales en las periferias de las ciudades, el distanciamiento físico de las familias por motivo de trabajo, la posesión de segundas viviendas o el simple deseo de viajar impulsan a un número creciente de personas veteranas a obtener el permiso de conducir.

De hecho, tan sólo en 2006 un total de 12.155 personas mayores de 60 años obtuvieron por primera vez la licencia. Casi 800 de estos conductores, 783 para ser exactos, superaban los 74 años.

Este incremento del número de automovilistas veteranos comienza a plantear problemas de seguridad. Estudios llevados a cabo en Estados Unidos -donde los baby boomers (la generación de los nacidos entre 1946 y 1964) tienen una gran presencia en la carretera- demuestran que el número de accidentes puede llegar a crecer entre un 130% y un 300% en el curso de los próximos 20 años.

La razón es simple, la merma de capacidad física que comporta la edad, hace que los conductores también vayan perdiendo facultades. Sus movimientos son más lentos, sus reflejos empeoran y les cuesta más moverse, tanto para acceder o salir del vehículo, como para moverse dentro de él.Los fabricantes de automóviles y de componentes han comenzado a trabajar en este terreno. Ford Motor Company ha diseñado un traje, el Third-Age Suit (traje de la tercera edad) para estudiar los efectos del paso de los años en los conductores más veteranos.

El mono, de color azul, ha sido diseñado especialmente para limitar los movimientos de sus usuarios, especialmente en la cintura hombros, codos y piernas. Completan la indumentaria unos guantes que reducen el tacto y restringen los movimientos de las manos. El usuario utiliza, por último, unas gafas que reducen la visión, para simular un principio de cataratas, algo común a partir de los 70.

"Gracias al traje nuestros ingenieros pueden comprender cómo se siente un conductor en esta etapa de la vida. El diseño está entonces más en línea con las necesidades reales de los potenciales clientes", asegura Eero Laansoo, ingeniero en el Departamento de Ergonomía de Ford.

Cuando los ingenieros se ponen este traje, pueden comprobar en primera persona qué significa tener dificultades para entrar y salir del vehículo, las piernas se vuelven pesadas, las articulaciones funcionan con más torpeza, girarse antes de abrir la puerta resulta casi imposible y los movimientos, en general, se ralentizan.

Con la información obtenida, los ingenieros pueden reubicar los mandos dentro del vehículo para hacerlos más accesibles, también se mejora su tacto y se trabaja en puertas y maleteros que requieran menos esfuerzo. Incluso se diseñan asientos giratorios que ayuden a entrar y salir del vehículo.

La compañía aeronáutica Boeing ya ha mostrado interés por el traje, que también puede ayudar a mejorar el acceso a las plazas de sus aviones, así como pasillos más fáciles de transitar.Junto al Third-Age Suit, Ford también ha desarrollado otro traje, para simular una mujer en avanzado estado de gestación. El equipo cuenta con una bolsa que se puede rellenar de agua, hasta un máximo de 15 kilos, que no sólo agrega peso, sino también bulto.

El Empathy Belly, que es como se llama el dispositivo, permite comprender cuáles son las limitaciones con las que se enfrenta una mujer embarazada. Además de la barriga artificial, consta de una cuerda que, al tensarla, dificulta la respiración.
Los datos obtenidos con el Third-Age Suit y el Empathy Belly ayudan a introducir mejoras en todas las plazas del vehículo, haciéndolas más accesibles, pero también más cómodas."Sé que he hecho bien mi trabajo cuando nadie se da cuenta de la multitud de detalles que incluimos en ese coche. La buena ergonomía siempre resulta invisible", asegura Eero Laansoo.

lunes, 7 de julio de 2008

Miedo a conducir: Amaxofobia


Lo que más miedo provoca es la manera de conducir de los demás

Un estudio de la Fundación Mapfre revela que un tercio de la población sufre miedo a conducir. Un 18% de las personas con registro presentan miedo paralizante, lo que les obliga a usar el transporte público o a buscar a alguien que les conduzca su vehículo.
La encuesta, realizada en Madrid capital y poblaciones de la comunidad entre 1.500 individuos, detectó un mayor miedo a conducir entre las mujeres que entre los hombres. Sobre el total de la población, un 33,3% de los encuestados dijeron sufrir miedo al volante. De ellos, dos tercios eran mujeres.

La amaxofobia tiene que ver con fobias relacionadas con el movimiento que afecta a distintas formas de viajar (miedo a volar, miedo a conducir,...) y esto supone una limitación importante en el desarrollo del día a día de las personas que sufren este trauma.

Las sensaciones pasan por ansiedad, incluso angustia, pesadillas anteriores y posteriores al viaje, sudor de manos, temblor, ideas negativas, irracionales, visualización de accidentes... Todo ello conlleva que, la persona que sufre de amaxofobia, tenga un cúmulo de sensaciones negativas y conduzca en tensión y con miedo.

Si atendemos a la amaxofobia extrema, es decir, al miedo paralizante, el número de mujeres que afirman padecerlo dobla al de hombres, un 4% del total frente a un 2% entre los hombres. La causa más común, para ellos, es la disminución de capacidades; en ellas, una baja autoestima. La solución más común ante este miedo que impide conducir es utilizar el transporte público.

Centrándose exclusivamente sobre ese 33,3% de población que padece amaxofobia, la encuesta de la Fundación Mapfre detectó un 18% de casos de miedo paralizante, es decir, personas que tienen el registro de conducir pero no conducen.

Respecto a las circunstancias que producen miedo al volante, los hombres tienden a sentir miedo bajo los efectos del alcohol mientras la tendencia en las mujeres apunta más a los momentos en que se encuentran mal psíquicamente.

Sin embargo, lo que más miedo provoca, por encima de cualquier otra causa, es la manera de conducir de los demás. Otras circunstancias externas que aumentan el miedo de los conductores que padecen amaxofobia son la meteorología adversa, circular por vías desconocidas o con mucho tráfico, la conducción nocturna o viajar con ocupantes en el vehículo.

Entre otras conclusiones del estudio realizado por el Instituto Mapfre de Seguridad Vial destacan:

- El miedo a conducir afecta más a las mujeres que a los hombres, casi el doble en términos porcentuales, tanto en miedo ante determinadas circunstancias como en miedo paralizante.

- La media de edad de las mujeres afectadas de amaxofobia es menor que la de los hombres: 48 frente a 60 años.

- La relación entre el miedo a conducir y los accidentes es mucho más evidente entre los hombres. El haber sufrido o presenciado un accidente es el origen del miedo para un 40% de los varones frente a un 25% de las mujeres. Este dato correlaciona con todos los estudios de accidentalidad que arroja resultados muy superiores entre los hombres.

- La relación entre miedo y consumo de alcohol es muy superior entre hombres. Este dato también coincide con los estudios de accidentalidad donde un 36% de los muertos en carretera superaban la tasa permitida de alcohol. Asimismo, la tasa de mortalidad es muy superior entre los hombres: de los 5.347 muertos en accidente del año 2002, 4.061 fueron hombres frente a 1.285 mujeres. Por otra parte, las mujeres son más proclives a la reducción a cero de la tasa permitida de alcoholemia, 68 frente a 56%.

Las medidas que la Fundación recomienda adoptar las han enumerado los propios encuestados.

Las respuestas más frecuentes fueron:

- Conducir con más precaución.

- Buscar a otra persona que conduzca.

- No conducir si se ha bebido.

- Controlar la velocidad y respetar los límites.

- Obligarse a uno mismo a conducir.

- Conducir más para ganar más experiencia.

- Extremar las precauciones si hace mal tiempo.

- Conducir pensando en los demás.

Ante el miedo paralizante, la sugerencia para las personas que sufren este trastorno es reconocer su miedo, ser conscientes de su problema, verbalizarlo y querer combatirlo. Necesitan de una ayuda externa y profesional. Es conveniente acudir a terapias individuales y de grupo donde verbalizar los síntomas, sensaciones y sentimientos bloqueantes para superar el trauma y el estrés postraumático cuando se dé.