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miércoles, 25 de febrero de 2009

Limpiaparabrisas, un elemento más en la prevención de accidentes


¿Cada cuánto renovar las escobillas de nuestro automóvil?. Indican los mecánicos, tener en cuenta que a los seis meses comienzan a 'deteriorarse', en el sentido de que "pierden efectividad". Por esta razón los expertos recomiendan que, de la misma manera que se revisa periódicamente el estado de las ruedas del coche o el aceite, cada año se cambien los limpiaparabrisas; en zonas lluviosas la acumulación de agua en el ángulo principal de visión del conductor puede provocar más de un susto.

Sin embargo y paradójicamente, es el sol y, por tanto, el verano, el peor enemigo de los limpiaparabrisas porque su exposición a los rayos solares hace que el caucho, material con el que se elabora este componente del coche, pierda flexibilidad y capacidad para evacuar el agua.

Las principales razones por las que también se deterioran tan rápidamente, además de la acumulación de agua, se centra en la cantidad de insectos, suciedad y barro a eliminar. Hay que tener en cuenta que un limpiaparabrisas, antes de ser retirado, realiza cerca de medio millón de barridos, el equivalente a 800 kilómetros.

El deterioro de una escobilla en un año equivale a una pérdida de agudeza visual de dos a tres décimas, asegura un fabricante, de ahí las consecuencias que puede acarrear conducir un coche con un limpiaparabrisas en mal estado.

Dicho esto conviene recordar la necesidad de cambiar los limpiaparabrisas del coche una vez al año por lo menos. El mejor momento para sustituir estos brazos de caucho es el otoño, antes de la llegada del invierno y de las fuertes lluvias, aunque depende de cada comunidad y del uso que se dé al vehículo.

En las zonas donde las condiciones atmosféricas sean muy adversas (donde nieve o granice mucho, etc.) se deberán revisar los limpiaparabrisas cada seis meses y valorar su sustitución por otros nuevos.

La mayoría de los conductores aseguran que es uno de los componentes que más pasan desapercibidos, -mientras se muevan sirven-, opinan. Sin embargo, hay que fijarse en los 'avisos indirectos' que los propios limpiaparabrisas emiten:

Ruidos chirriantes. Si las lunetas están limpias y las escobillas hacen ruido es la prueba evidente de que los limpiaparabrisas están gastados.

Falta de uniformidad. Otra de las señales inequívocas de que ha llegado la hora de sustituir los limpiaparabrisas es que su barrido no es uniforme, limpiando bien sólo en algunas zonas y sin quitar la suciedad.

Medidas para evitar su deterioro

Es importante que cuando se deje el coche estacionado en la calle durante una nevada o una fuerte granizada se mantengan levantados los limpiaparabrisas, así el caucho no se pegará al cristal y no se deteriorará la luneta ni la escobilla
Durante fuertes heladas conviene colocar un cartón entre el cristal y los limpiaparabrisas, así se protegerán mejor los cristales.

Es necesario limpiar la suciedad que no se ve pero que se acumula en la parte interior de los limpiaparabrisas. Se puede utilizar un trapo húmedo o seco e incluso alcohol.

Como se hace con las ruedas, es importante llevar en el maletero unos de repuesto y no sólo por su fácil deterioro ante las inclemencias meteorológicas, sino porque cada vez es más habitual encontrarse el coche con los limpiaparabrisas rotos, sobre todo si pasa la noche en la calle.

Avisadores automáticos

Los conductores que alegan no darse cuenta del momento en el que tienen que cambiarlos pueden incorporar un 'indicador de desgaste'. Se trata de un dispositivo, situado en el interior del coche, que avisa al conductor de la necesidad de cambiar estas escobillas. El sistema es sencillo:una pastilla redonda, pegada a la armadura de la escobilla, se coloca ante los ojos del conductor y ésta irá cambiando de color -del negro al amarillo- a medida que la goma se vaya deteriorando. Una vez que alcanza el color amarillo se entiende que los limpiaparabrisas son inservibles. Los fabricantes recomiendan "no dejarse seducir por los de muy bajo precio y optar por un conjunto de limpiaparabrisas que sean compatibles con el modelo del coche, al mismo tiempo que cumplan con las garantías de calidad y seguridad.

martes, 10 de febrero de 2009

¿Cada cuánto hay que revisar los componentes del automóvil?




Neumáticos, cinturones de seguridad y los indicadores de presión son algunos de los componentes del coche que precisan una revisión periódica, ya que todos tienen fecha de caducidadYa sea cada 10 años, cada 15, o a las ocho horas de su uso, como sucede con los frenos ABS, prácticamente todos los elementos del vehículo que están a nuestro alcance requieren una revisión periódica y un seguimiento de su desgaste. Muchas de estas revisiones son gratuitas, como el cuidado de los limpiaparabrisas o el buen estado del extintor, aunque otras, como los controles de estabilidad, pueden costar algo más.

Revisión anual

Entre los elementos que requieren una vigilancia especial por el conductor del vehículo destacan los limpiaparabrisas. Muchos expertos aseguran que en lugares donde nieve o llueva mucho esta revisión se debe realizar a los seis meses. No es necesario acudir a un taller para su examen, basta con tener en cuenta el estado de las escobillas y observar si limpian de manera uniforme.

Otro de los 'invitados' que nunca debe faltar en el coche es el botiquín de primeros auxilios. Es bastante habitual que se lleve con medicinas y antisépticos ya caducados, de manera que cuando se necesiten no se podrán usar. Como en el caso anterior, conviene que cada cierto tiempo se compruebe que el alcohol no esté vencido, así como el agua oxigenada y que las tiritas adhesivas se han repuesto, sobre todo si se suele viajar con niños.
Otros elementos imprescindibles que no deben faltar en el botiquín del coche son: pinzas, tijeras de punta redondeada, algodón, esparadrapo, termómetro, toallitas antisépticas, yodo o mercurocromo y analgésicos.

La caja de herramientas, a diferencia de los anteriores elementos mencionados, no caduca, pero es habitual que con el paso de los años se vea desprovista de alguna que otra llave, martillo, tornillos... Por eso conviene revisar una vez cada vez tres meses que la linterna funciona, que hay unas pilas de repuesto, que las tijeras no se han oxidado y cortan, y que el juego de destornilladores también se halla en buen estado, como los guantes y la cinta aislante.
El extintor de mano, colocado habitualmente en el baúl del coche, suele ser otro de los objetos que pasan a formar parte del mobiliario del vehículo año tras año sin que nadie advierta su presencia. Sin embargo, conviene que cada año se lea el manómetro de presión que acompaña al extintor para cambiarlo en caso de que se encuentre muy baja. Normalmente caduca a los cuatro o cinco años. Estas revisiones son gratuitas, puesto que las puede hacer el propio conductor.

Cada dos años

Los expertos aseguran que el cinturón de seguridad debe revisarse cada día y sustituirse a los dos años. Aunque pueda parecer que los cinturones no tienen ningún rasguño ni desgaste, a partir de los dos años comienzan a perder propiedades, y los anclajes pueden cederse después de algunas frenadas fuertes.
Como sucede con los cinturones de seguridad, los neumáticos precisan de un cuidado diario, aunque sea una vez al año cuando se les practique un examen más profundo y cada tres años cuando se cambien por otros nuevos (incluida la rueda de repuesto). Es en ese momento cuando los 'testigos' de desgaste situados en el fondo del neumático indican que el dibujo de la rueda ha llegado a su profundidad mínima legal, lo que significa que la seguridad del conductor peligra. En estas condiciones si el conductor no cambia los neumáticos, estará cometiendo una infracción. Cuando se sobrepasa este límite, el neumático pierde eficacia, por lo que las distancias necesarias para frenar serán mayores, incrementándose así el riesgo de sufrir un aquaplanning.

Por último, conviene advertir de que el climatizador de un automóvil no caduca nunca, pero los fabricantes recomiendan que cada dos años se revise porque el gas del aire acondicionado puede perder propiedades. Siempre que se compruebe que el sistema no enfríe o caliente como corresponde hay que llevar el coche al taller. En todos estos casos las revisiones también pueden ser gratuitas porque están al alcance del propio conductor.

Cada cinco años

La diversidad de dispositivos 'avisadores', que en los últimos años vienen colocándose más cerca del conductor, deben revisarse cada cinco años, aunque esto no quiere decir que caduquen en este periodo:

El sensor de ocupación, que indica si hay alguna persona sentada en alguno de los asientos con airbag, para así activarlo o no, comienza a fallar a los cinco años y va unido al avisador de cinturón. Es muy importante que se revise periódicamente porque en un accidente, si está caducado, no se activarán los airbag. Precisamente, el airbag también se caduca cada cinco años, aunque la única forma de saberlo es a través del 'testigo del airbag', que se encenderá cuando ya no funcione.

Los pretensores, que tensan a tope los cinturones de seguridad, también hay que revisarlos cada cuatro o cinco años, aunque no es necesario esperar tanto. Si en algún momento se duda de su eficacia basta con tirar fuerte del cinturón a ver si se bloquea.

El sistema que controla la presión de los neumáticos mediante un testigo luminoso -el indicador de presión- también requiere de una revisión cada cinco años, aunque hasta los 10 no suele caducar.

A las pocas horas de ser usados...deben ser revisados

Una vez que se activan los frenos ABS, normalmente para evitar un posible obstáculo, sólo funcionarán en óptimas condiciones durante ocho horas más. Normalmente el testigo del ABS avisará. Lo mismo sucede con el control de estabilidad, cuyo objeto es aumentar el control sobre la trayectoria del vehículo en situaciones difíciles. Cuando se realiza un giro a velocidad alta, este sistema reduce la velocidad a través del frenado de una de las ruedas delanteras o traseras para corregir los desplazamientos transversales y conseguir estabilizar el vehículo. Así lo que se consigue es mantener el automóvil dentro de la trayectoria marcada por el volante. Este dispositivo permite estabilizar el vehículo con gran rapidez y evitar los deslizamientos, sin embargo, la fiabilidad de éste y cualquier otro sistema sólo se podrá mantener siempre que se conduzca con precaución y a una velocidad adecuada. A las ocho horas de su utilización caducará y si no se sustituye por otro será muy difícil controlar el coche si derrapa.
Fuente: Consumer.es