Mostrando entradas con la etiqueta Medio Ambriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio Ambriente. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de febrero de 2012

Bridgestone presente en la costa durante la temporada de verano

Bridgestone, empresa líder en neumáticos, estará presente en las playas argentinas desde 3 de enero y hasta el 14 de febrero con diferentes acciones totalmente gratuitas para los turistas, promoviendo una vez más el cuidado medio ambiental y la seguridad vial con el fin de dar a conocer el estado real de los neumáticos e informar a los conductores sobre los cuidados que necesitan para su correcto funcionamiento.

De esta forma, Bridgestone desarrollará la décima edición de su programa estacional “Operativo Seguridad 4×4 Verano” con base en Pinamar, el lugar de veraneo que registra la mayor concentración anual de usuarios con vehículos 4×4. Como todos los años, el programa se desarrollará en la zona de La Frontera, por su característica geográfica y volumen de camionetas. El objetivo de la iniciativa es informar sobre el manejo en la arena y la correcta utilización de los neumáticos. El servicio incluye la bajada de presión antes de la entrada a los médanos y su aumento a la salida, así como también la medición de la profundidad de estrías y la entrega de material con recomendaciones. Al mismo tiempo se mantiene un servicio gratuito permanente de rescate de vehículos en la zona.

Por segundo año consecutivo, Bridgestone estará presente del 23 de enero al 5 de febrero con su campaña de cuidado medioambiental “Por una Conducción + Ecológica”, junto a la acción de chequeos de seguridad, en el estacionamiento del supermercado Coto de Gral. Madariaga ubicado en el km 404 de la Ruta Interbalnearia N° 11 (a 3 minutos de Cariló). Esta propuesta contribuye a generar conciencia y demostrar la importancia del cuidado de los neumáticos y su impacto.

De esta forma, Bridgestone colabora una vez más con la promoción de la seguridad vial y el medio ambiente, dos objetivos centrales de la compañía a nivel global.



domingo, 23 de enero de 2011


Varios proyectos en España aspiran a buscarle una salida al tabaco en forma de biocombustible. En Almería, la empresa Albaida Recursos Naturales y Medioambiente y la Fundación Cajamar han puesto en marcha el proyecto Investigación y Desarrollo de Etanol para Automoción (I+DEA). Su objetivo es producir un combustible que pueda sustituir a la gasolina convencional a partir de la chumbera (Opuntia ficus indica) y el tabaco arbóreo o moruno (Nicotiana glauca).

Sus responsables señalan que es un cultivo sostenible. Las dos especies están adaptadas a zonas semiáridas no utilizadas en la producción de materias primas o alimentos y con unas necesidades muy bajas de agua. El tabaco arbóreo es capaz de crecer en suelos abandonados o improductivos, afectados por la sequía o el uso excesivo de fertilizantes químicos. La biomasa que producen tiene un alto interés energético gracias al proceso de fermentación de su materia orgánica. La idea sería aprovechar los azúcares tanto de las plantas como de los frutos para producir un etanol como combustible ecológico.

Las ventajas de este tipo de producción no solo favorecen al medio ambiente, sino también a la economía.

El proyecto está en fase de desarrollo. Entre las primeras tareas, se han establecido varias plantaciones experimentales industriales para estudiar su viabilidad. Para aumentar más el carácter sostenible del sistema de producción, las plantas de destilación se construirán a pequeña escala y para que funcionen de forma local.

En Castellón, la empresa Azahar Energy, en colaboración con Abba Gaia, quiere también aprovechar varias especies de nicotianas, entre ellas el tabaco arbóreo. Sus responsables señalan otro factor interesante para su aprovechamiento. Esta especie se considera en Andalucía, Comunidad Valenciana y Cataluña una especie invasora. En estas comunidades autónomas se llevan a cabo labores de erradicación, en especial, en espacios protegidos. De esta manera, además de controlar sus efectos negativos sobre el entorno, se utilizarían para producir biocombustible.

Los expertos de Azahar Energy se han puesto a trabajar en varios lugares de la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Cataluña y Extremadura. El objetivo es aprovechar la planta del tabaco moruno para generar electricidad con su biomasa y aprovechar otra especie, la Nicotiana tabacum, para producir aceites para su transformación en biodiésel.

Las ventajas no solo favorecen al medio ambiente, sino también a la economía. Desde esta empresa explican que se recuperan hectáreas agrícolas abandonadas, se favorece la creación de empleo, el asentamiento de la población en el mundo rural y la colocación de personas sin empleo.

En Extremadura, varias cooperativas agrarias cacereñas especializadas en el cultivo y secado del tabaco para fumar utilizan ahora la biomasa de esta planta para la producción de energía térmica. Sus impulsores hacen frente así a la mala situación económica, agravada por el descenso del número de fumadores y, sobre todo, por los recortes de las subvenciones europeas. La utilización de este tipo de energía sirve para frenar el cambio climático, al evitar la emisión de miles de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, destacan.

Biocombustible de tabaco con ingeniería genética

Diversos investigadores en todo el mundo utilizan los últimos avances en ingeniería genética para mejorar las características de toda clase de cultivos. Uno de ellos es Vyacheslav Andrianov, de los Laboratorios de la fundación Biotecnología, en la Universidad Thomas Jefferson (EE.UU.). Su equipo trabaja en la modificación genética de las plantas de tabaco para su uso como biodiésel.

Andrianov explica en un artículo, publicado en el ‘Plant Biotechnology Journal’, que el tabaco puede ser mejor que otros cultivos para la generación de biocombustibles. Se ha probado con éxito en motores diésel y podría ser una buena salida a muchas granjas de tabaco en crisis debido a la caída de las ventas.

Las plantas modificadas generan en algunos casos hasta 20 veces más aceite

Sin embargo, las semillas del tabaco, donde se concentra la mayor parte del aceite utilizado luego para el biodiésel, no suponen una gran productividad. El equipo de Andrianov ha modificado la planta para que uno de los dos genes, el DGAT o el LEC2, exprese más de lo normal. De esta manera, las plantas modificadas producen en algunos casos hasta 20 veces más aceite.

El trabajo, según este experto, podría servir de base para la utilización de otras plantas con fines energéticos. Ahora bien, reconoce que conseguir el uso comercial del tabaco como biocombustible podría llevar más de cinco de años.

Henry Daniell, de la Universidad de Florida Central (EE.UU.), se basa en la planta de tabaco como medio para su proyecto principal: la producción de bioetanol a partir de naranjas.

El investigador ha creado una enzima derivada del tabaco mediante la clonación de genes de hongos y bacterias, un sistema mucho menos costoso que diseñarlas de forma sintética en laboratorio. La enzima descompone una amplia gama de biomasa, incluidos cáscaras de naranjas o desechos vegetales. Gracias a ello, se puede utilizar como materia prima para biocombustibles que no utilicen alimentos.

Fuente: Consumer

domingo, 31 de enero de 2010

Automóviles de aire comprimido

Diversos modelos aspiran a convertirse en una opción de transporte más ecológica, económica y segura

Vehículos que cuestan unos 3.000 euros, no emiten partículas contaminantes y su combustible no arde en caso de accidente. Son los coches de aire comprimido (CAC). Fabricantes como la francesa MDI, la india Tata, la española Air Car Factories o la coreana Energine pretenden generalizar este medio de transporte en todo el mundo. No obstante, algunos de sus inconvenientes podrían limitar su uso a casos concretos.

Un CAC no utiliza combustible para mover los pistones del motor, sino la expansión del aire almacenado en su tanque. Por ello, los principales problemas del uso de gasolina o similares, como su transporte o la emisión de partículas contaminantes, desaparecen. Al carecer de baterías como los coches eléctricos o híbridos, se libra de sus inconvenientes: no utiliza sustancias tóxicas y no hay que preocuparse por su correcto reciclado. La vida de los ocupantes de un CAC no corre peligro. El aire no es inflamable y no explota en caso de accidente como la gasolina, sino que sólo produce un fuerte ruido al expandirse.

La sencillez de esta tecnología (no necesita sistemas de refrigeración, encendido o depósito de combustible) reduce los costes de producción y permite vehículos más ligeros que desgastan menos las carreteras. Su fabricación y mantenimiento es más fácil, gracias a un diseño mecánico sencillo y robusto. El modelo OneCAT, del fabricante especializado en estos vehículos MDI, pesa unos 350 kilos, puede tener hasta cinco plazas y se vende en la India por unos 3.300 euros.

El tanque de aire comprimido puede recargarse muchas más veces y en menos tiempo que una batería eléctrica. El denominado CityCAT (siglas en inglés de Compressed Air Technology), también de MDI, dispone de cuatro puertas, una velocidad máxima de 110 km/h y una autonomía de 200 kilómetros. Su repostaje se realiza en pocos minutos en estaciones equipadas con unidades de aire comprimido con un coste de unos dos euros. Los conductores pueden conectarse a la red eléctrica y utilizar el compresor incorporado en el propio coche para llenar su tanque en cerca de cuatro horas. Si se generalizaran estos vehículos, razonan sus defensores, el precio de este sistema sería mucho más barato que el de los combustibles fósiles.

En teoría, esta tecnología se puede instalar a posteriori en un vehículo y se puede combinar con un motor convencional o uno eléctrico. Algunos fabricantes pretenden comercializar un sistema denominado de propulsión eléctrica híbrida-neumática. La mayor parte de estos vehículos combinan un motor de aire comprimido y uno eléctrico, para aprovechar las ventajas de ambos sistemas.

Principales modelos de aire comprimido

La empresa MDI (Motor Development International), con sede fiscal en Luxemburgo pero con sus laboratorios de I+D en Niza (Francia), es una de las principales valedoras de estos vehículos. Tras 15 años de historia, esta compañía ha desarrollado varios modelos, como los citados Mini CAT o CityCAT. El OneCAT, dado a conocer en 2008, contará con una tecnología híbrida que utilizará todo tipo de combustibles.

El objetivo de su creador, el ex ingeniero de Fórmula Uno Guy Negre, es vender sus vehículos en todo el mundo. En 2007, el fabricante indio Tata lograba los derechos de la tecnología de MDI para fabricar en su país su propia marca de coches de aire. En la actualidad, MDI cuenta con un plan de expansión en 30 países, como China, México, Israel o Sudáfrica. Su nuevo modelo, el Airpod, de tres plazas, una velocidad máxima de 65 km/h y una autonomía de 210 kilómetros, aspira a entrar en los mercados estadounidenses y europeos en 2010. Sus responsables confían en que superarán las exigencias de los estándares de calidad y seguridad de estos países.
MDI no se encuentra sólo en este mercado. Uno de los socios de Negre, el catalán Miquel Celades, rompía en 2007 su acuerdo de colaboración para fundar su propia empresa, Air Car Factories.

La compañía coreana Energine ha patentado un vehículo eléctrico híbrido-neumático. Un ordenador de a bordo selecciona cuándo se utiliza el aire comprimido (para encender y acelerar, cuando el coche necesita mucha energía), el tren de transmisión eléctrico (para mantener la velocidad de crucero) o ambos sistemas.

En el Club San José Auto Sport, en EE.UU., sus responsables aseguran que contarán en 2010 con el denominado coche de aire magnético. Este vehículo híbrido, de aspecto deportivo, utilizará una batería innovadora más energética que las convencionales y un sistema magnético para generar energía.

Inconvenientes del aire comprimido

Denominar "ecológicos" a estos vehículos es relativo. El origen de la electricidad para comprimir el aire es un factor determinante: no es lo mismo que provenga de una central térmica de carbón que de una instalación de energía solar.

Un estudio publicado en noviembre de 2009 en la revista Environmental Research Letters (ERL) señala los inconvenientes de este sistema. El problema es que la compresión de aire no es muy eficiente (gran parte de la energía eléctrica utilizada para ejecutar el compresor se pierde como calor).

Diversos investigadores trabajan para mejorar este punto débil. En el Instituto Suizo Federal de Tecnología han creado un sistema híbrido que no necesita batería para ahorrar combustible, sino que almacena energía con los pistones del motor. Según su creador, esta tecnología es hasta diez veces más barata que la híbrida gasolina-eléctrica actual y ahorra hasta un 32% de combustible. A pesar de ello, el trabajo de la ERL pone en duda que el avance de los tanques de aire comprimido vaya a la misma velocidad que el de las baterías.

En cuanto a su comparación con otros sistemas, el estudio mantiene que incluso en supuestos muy optimistas el coche de aire comprimido es mucho menos eficiente que un vehículo de batería eléctrica y produce más emisiones de gases de efecto invernadero que uno convencional.

A pesar de ello, los responsables del estudio aseguran que un sistema de propulsión eléctrica híbrida-neumática es una opción factible, barata y competitiva frente a los vehículos eléctricos híbridos. En definitiva, no es que los CAC sean una mala idea, sino que en un posible panorama futuro donde se prime el medio ambiente, su uso se podría reducir a ciertos casos concretos.

Los materiales pueden determinar un mayor o menor coste del vehículo. Los tanques de almacenamiento pueden construirse con acero, aluminio, fibra de carbono o Kevlar. Los materiales de fibra son más ligeros que los metálicos, pero también más caros. Los tanques de metal pueden soportar una gran cantidad de ciclos de carga, pero también tienen que revisarse de forma periódica para evitar posibles corrosiones.

Una idea que no es nueva

El aire comprimido para impulsar vehículos comenzó a utilizarse en el siglo XIX. En ciudades como París este sistema se generalizó en locomotoras y tranvías. El primer coche de aire comprimido en Francia fue construido por Andraud y Tessie de Motay en 1838, si bien no desarrollaron más su sistema. Algunos autores señalan como precedente, dos siglos antes, a Denise Papin, que al parecer ya tuvo la idea de usar el aire comprimido (Royal Society London, 1687).

Autor: Alex Fernández Muerza
Fuente: Consumer.es