Mostrando entradas con la etiqueta Accidentes viales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Accidentes viales. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Purgan con cárcel a quienes lesionan o matan en siniestros viales? Un debate necesario

Por Ivana Fischer

Periodista

La tragedia de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, donde un adolescente de 15 años se llevó sin permiso el auto de su familia, chocó y mató a dos personas, sigue estremeciendo por el dolor de quienes se vieron involucradas en el episodio.

El lamentable suceso sembró, en la opinión pública, nuevamente, el debate sobre las penas a los responsables de este tipo de hechos, porque, si bien en el caso mencionado, el menor es inimputable, la sociedad considera que la legislación es, en general, benévola con aquellos que protagonizan los siniestros de tránsito, sean menores o no.

Para clarificar, las figuras contempladas por el Código Penal, en accidentes de tránsito, son:

Homicidio culposo:

El artículo 84 establece que la persona que, por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de los deberes a su cargo, causa la muerte de otra persona será reprimida con prisión de 6 meses a 5 años e inhabilitación especial durante 5 a 10 años. Bajo este delito, se entiende que no hubo una intención de matar. El mínimo de la pena se eleva a dos años si hay más de una víctima fatal, o si el hecho hubiese sido ocasionado por la conducción imprudente, negligente, inexperta, o antirreglamentaria de un vehículo.

Homicidio doloso:

El artículo 79 determina que el que matare a otro será reprimido con una pena de entre 8 y 25 años de prisión, en caso de que se compruebe que hubo intención.

Dolo eventual:

Si bien esta figura no se encuentra tipificada en el Código, se entiende que existió dolo eventual cuando la persona pudo prever o representarse lo que podía ocurrir, como consecuencia de una determinada situación (el accidente y sus consecuencias).

En nuestro país, los jueces son bastante reacios a aplicar la segunda figura en caso de accidentes de tránsito. Generalmente, aplican la de homicidio culposo con pena excarcelable. Muy pocos conductores van presos por este delito.

De acuerdo con la legislación argentina, sin un “resultado” (lesiones o muerte) no se concreta el delito culposo, y, por consiguiente, tampoco puede existir imputación penal para el conductor. Por ello, es tan importante que la lesión quede acreditada en el expediente, ya que, en muchos casos, ante la falta de peritajes idóneos, se resolvió absolver por la ausencia del resultado, elemento básico para la configuración del delito.

Distinta es la solución en otras legislaciones, como la española, en la cual se tipifica la conducción temeraria e imprudente, independientemente de que se produzca un resultado.

En la Argentina, en algunas jurisdicciones provinciales, con sus códigos de tránsito, penan, por ejemplo, el conducir en ebriedad, pero se trata de una contravención, no de un delito penal.

“Debemos tener en cuenta que el derecho penal sólo reprime conductas que aumenten el riesgo permitido socialmente y que produzcan resultados que se hubieran podido evitar. ¿Por qué? Porque si la acción se desarrolla dentro de los límites del riesgo permitido y se produce un resultado, o si se produce un resultado inevitable, el agente nunca habrá de responder, dado que no tendría sentido castigar conductas que se adecuan socialmente o que no inciden en un resultado. El conductor solo habrá de responder en los casos en que efectivamente pudo evitar el resultado”, asegura Cristian Cúneo Libarona, en Delito culposo en los accidentes de tránsito.

Como decía anteriormente, son pocos los magistrados que dictan una pena. Un caso en el que se dictó un castigo (de 12 años de prisión efectiva) fue el de Sebastián Cabello, a quien el Tribunal consideró autor penalmente responsable del delito de doble homicidio simple cometido con dolo eventual. Recordemos que fallecieron una mujer de 38 años y su hija de 3, tras el impacto del automóvil de Cabello contra el de la señora, y ambas perecieron por carbonización, a raíz del rápido incendio que provocó el choque. En los fundamentos, se hizo hincapié en la “anormativa picada” que con su auto realizaron Cabello y su amigo, “a velocidad antirreglamentaria, inusual, impropia y extralimitada para la zona, hora y circunstancias”.

En cuanto a la participación, el Tribunal sostuvo que “la intervención de Cabello en el hecho se encuentra probada con la absoluta certeza de que él, y nadie más que él, decidió apretar fuerte el pedal sin ninguna razón motivante que no fuera su propio querer, al conducir vertiginosamente el Honda Civic blanco −que contenía accesorios deportivos agregados por el propio imputado− en una inocultable picada con un BMW negro”. Afirmaron que lo suyo “era correr por el correr mismo, y al letal resultado se llega… pues la prueba demuestra que Cabello conducía su auto deportivo, ajeno a otro interés que no fuera el suyo”, inmerso en “el estado de egocentrismo de vida, proyectando esa arbitraria y decisoria conducta de manejo, como si fuera no por una autopista, sino por una ‘pista’”.

El concurso de diferentes agravantes ocasionó que Cabello deba penar prisión efectiva. Pero no siempre ocurre que se dicten este tipo de condenas.

Se debe actuar antes de que el accidente ocurra. Hoy, se registran más de 22 muertos por día en delitos de tránsito sin contar los que involucran lesiones leves y graves. Para Cúneo Libarona, la solución debe ser “preventiva”. A su juicio, debe pasar por un efectivo control en el cumplimiento de las penas de inhabilitación, por la imposición de cursos de capacitación para conducir y, fundamentalmente, por una educación vial que abarque a todos los ciudadanos”.

Las multas abultadas ¿aleccionan?; en caso de ser menores los que desencadenen los infortunios, ¿deberían ser los padres los que paguen con cárcel por el suceso que generó el hijo?; la probación ¿cambia conductas? ¿Está de acuerdo con agregar “delitos nuevos” a otras conductas que atentan contra la seguridad vial para favorecer su enjuiciamiento, aunque en los accidentes no haya fallecidos o heridos? Entre los delitos sugeridos por la Asociación Luchemos por la Vida, se incluyen: “aquel que conduzca a una velocidad superior en 40 km/h a la máxima establecida en esa vía; aquel que maneje con una tasa de alcohol en sangre superior a un gramo por litro y aquel que conduzca sin haber obtenido nunca la licencia de conducir, o cuando lo haga estando privado o inhabilitado para hacerlo por sanción penal o contravencional o por pérdida de puntos”.

Fuente: San Pablo on line
Foto: La Nación


CESVI Argentina aconseja cómo reaccionar ante situaciones críticas de tránsito para mejorar las

posibilidades de eludir un peligro inminente en la ruta.

Las impactantes imágenes del choque sucedido en la ruta 11 el pasado 1° de enero, que se cobró la vida de un joven por la imprudencia de un conductor peligroso, ha puesto en el centro de la opinión pública los recaudos que deben tomar los conductores cuando identifican una situación de riesgo.

La técnica de “Manejo Defensivo” es una herramienta fundamental para evitar siniestros ya que la mayoría de las colisiones se producen por un error humano, por lo cual saber identificar y adelantarse a un inminente siniestro producido por otro conductor, garantiza la llegada sana y salva a destino.

En primer lugar se debe reconocer al infractor peligroso cuando:

  • Supera el límite de velocidad permitido
  • Realiza sobrepasos incorrectos.
  • No mantiene la distancia mínima entre vehículos
  • Maneja bruscamente abusando de frenadas innecesarias
  • Conduce haciendo zig zags.
  • Pisa o traspasa constantemente la línea divisoria de carriles.
  • Invade el carril contrario.

Una vez identificada la amenaza, se recomienda en todos los casos adoptar las siguientes maniobras defensivas:

  • Distancia de seguimiento: es fundamental para tener un amplio campo visual y además, en caso de tener que utilizar la banquina, la maniobra pueda hacerse de manera suave y con la antelación debida. Para esto, se recomienda elegir un punto de referencia como podría ser un cartel o un puente. Una vez que la parte trasera del vehículo que circula por delante supera el punto elegido, se debe contar desde 1101 hasta 1103 (se elige esta cifra porque se demora un segundo en decirla). Al llegar al número 1103, se tendría que estar pasando por el punto de referencia elegido.
  • Espacio de seguimiento: es el área que rodea al vehículo y debe estar libre de otros autos ya que sirve como vía de escape en caso de una situación sorpresiva.
  • Prudencia: desacelerar paulatinamente hasta duplicar la distancia de seguimiento del auto en cuestión. Colocar las balizas y de ser necesario, detenerse en la banquina.
  • Dar aviso: notificar a las autoridades a través de los teléfonos de emergencia, como el 911.
  • No involucrarse: asumir una actitud pasiva dejando que las autoridades manejen la situación.

Estas recomendaciones deben ir acompañadas del principio básico de la prevención: todos los ocupantes tienen que viajar siempre con el cinturón de seguridad correctamente colocado.

A modo de conclusión, Fabián Pons, Gerente General de CESVI Argentina, sostiene que “muchas colisiones son producto de infracciones de circulación. Hemos visto muchos puestos de control pero efectuando un rol totalmente pasivo. Autos circulando a velocidades excesivas, sin luces, motociclistas sin casco, conductores sin cinturón de seguridad o realizando maniobras desaprensivas y peligrosas que pasan por las propias narices de quien debería controlar y que no son ni detenidos, ni sancionados, ni advertidos. Hay que entender que el control sólo será efectivo si se realiza correctamente y de manera sostenida en el tiempo”.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los cinco pasos a nivel más peligrosos de Buenos Aires

CESVI Argentina relevó los cruces más riesgosos de la Ciudad de Buenos Aires. La tarea se realizó tomando en cuenta parámetros indispensables para garantizar la seguridad de los actores viales.

CESVI Argentina recorrió la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y realizó un exhaustivo relevamiento sobre cada uno de los cinco pasos a nivel más propensos a siniestros. El informe se llevó a cabo en el momento en que aumentan de manera alarmante las colisiones de este tipo. Sin ir más lejos, el miércoles 26 de octubre una unidad del bus turístico porteño chocó con un tren de carga en las vías paralelas a la avenida Ingeniero Huergo, en Puerto Madero. Por el impacto, seis personas resultaron heridas, ninguna de ellas de gravedad. El 13 de septiembre pasado, la Ciudad de Buenos Aires vivió uno de sus días más difíciles en el paso a nivel de la estación Flores. Ese día, once personas murieron y otras 228 resultaron heridas luego de que un chofer de la línea 92 cruzara con la barrera baja en el paso a nivel Artigas e impactara con un tren del ferrocarril Sarmiento, que luego chocó de frente con otra formación.

Para determinar la peligrosidad de los cruces ferroviarios, se auditaron las avenidas más importantes y de mayor tráfico que poseen pasos a nivel, tomando en cuenta la visibilidad entre los actores que van a realizar el cruce (tren y vehículo), la frecuencia, el tiempo transcurrido entre inicio de barrera y paso del tren y la fluidez del cruce. La escala se ordenó de mayor a menor en cuanto a peligrosidad.

1° Av. Nazca: Visibilidad casi nula

El trazado de la línea del Ferrocarril Sarmiento repite factores de peligro en toda su extensión. El más destacado es el que involucra la reducción de los campos visuales entre el conductor del tren -también conocido como motorman- y los vehículos que intentan cruzar el paso a nivel.

Las edificaciones que lindan con las vías reducen la visión casi completamente. De esta forma, los conductores de los autos y trenes no pueden anticipar el riesgo del cruce debido al estrecho de paso que dejan dichas construcciones. A la peligrosidad de esta situación hay que sumarle los semáforos que cortan el paso de Nazca en las calles Yerbal, Venancio Flores y Bacacay. La falta de coordinación entre semáforos y las barreras del tren incide directamente sobre quien desea cruzar el paso a nivel. El coche que queda detenido sobre el mismo o peligrosamente cerca, encuentra limitadas sus vías de escape.

CESVI Argentina determinó que el tiempo que transcurre desde que comienza a sonar la barrera hasta que pasa la formación es de 1.08 minutos para el recorrido que une las estaciones Moreno y Once. En sentido contrario, Once-Moreno, el tiempo aumenta a 1.38 minutos, definiendo la peligrosidad de este paso a nivel.

2° Av. Beiró: Curvas peligrosas

Para el paso a nivel con las vías del Ferrocarril Urquiza, el peligro se presenta en ambos sentidos de circulación. Por un lado, el que se dirige hacia la Autopista General Paz tiene un cerrado ángulo visual tanto para los conductores de los autos como los del tren. Esto está dado por la trazada de vías que circula de forma diagonal a la avenida, lo que eleva el peligro para los ocupantes de los vehículos, que nunca verán acercarse la formación.

Otro factor de consideración son las edificaciones cercanas al cruce que, sumadas a la curva de la vía que se encuentra orientada en el sentido que va hacia la estación Federico Lacroze, obstaculizan la visibilidad del maquinista. En este caso, el semáforo que corta el paso de la calle Condarco, limita el tránsito fluido del paso a nivel.

En el sentido que se dirige hacia Villa Urquiza, el campo visual entre autos y trenes se reduce al máximo debido a los árboles que se encuentran a la derecha de la Av. Beiró y a los muros que delimitan el predio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. A eso se le suma el semáforo que regula el cruce con la calle Gral. Gervasio Artigas, que se encuentra a más de una cuadra del paso a nivel (exactamente a 107 metros) y que influye en la fluidez del cruce.

Según mediciones de CESVI Argentina, el tiempo que transcurre desde la bajada de la barrera hasta el paso de la formación es de 1.06 minutos para el sentido General Lemos – Federico Lacroze y de 39 segundos para el sentido inverso.

3° Av. Monroe: Vías invisibles

Las curvas cerradas de las vías del Ferrocarril Mitre (ramal Tigre) previas al paso a nivel de la Avenida Monroe (en el sentido
que une las estaciones de Retiro con la de Tigre) hacen que los trenes queden prácticamente ocultos a la vista de los conductores que cruzan a último momento quedando de esta manera, a merced de su suerte.

También se han tomado en cuenta las edificaciones ubicadas sobre los laterales del trazado de este ramal, que del mismo modo obstaculizan el campo visual de los conductores.
Como si esto fuera poco, una señal de “PARE” cede el paso a los que circulan por la calle 3 de Febrero, situación que a tan sólo 70 metros se complementa con el semáforo de la calle O`Higgins que bloquea fluidez del paso ferroviario y genera la detención de los vehículos sobre las vías.

4° Av. Córdoba: Columnas molestas

En el caso del paso a nivel que conecta la avenida Córdoba con el Ferrocarril San Martín, son varios los actores que se confabulan para obstaculizar la visión de los conductores de trenes y autos. El rol que desempeñan las columnas de
sujeción del puente de la Av. Juan B. Justo es fundamental, ya que reducen considerablemente la visión del maquinista del tren. El otro factor es el semáforo de la calle Fitz Roy, que si bien se encuentra a 150 metros del cruce ferroviario, incide en la detención sobre la vía de los coches que circulan sobre la Av. Córdoba. Esta situación es generada por el gran caudal de tránsito que moviliza.

5° Av. Warnes: Orientación equivocada

El principal factor de riesgo del paso a nivel ubicado en la intersección de la Avenida Warnes con el Ferrocarril San Martín, es el paso a nivel en sí mismo. Tal situación se da porque los vehículos que circulan por la avenida Warnes deben cruzar la vía de forma paralela a ella y el paso se encuentra situado de manera perpendicular. Esto impide que un vehículo que desea atravesar el cruce pueda percatarse de la proximidad de una formación.
A su vez, los trenes que circulan en el sentido que se dirige hacia la estación Pilar, vienen de la transición de una curva, lo que imposibilita una visión clara de los autos que intentan cruzar las vías.

La ventaja de este cruce con respecto a los otros es la ausencia de reguladores de cruces, sean semáforos o carteles, que fomentan la fluidez del tránsito sobre esta avenida.

lunes, 3 de octubre de 2011

Ciudad: creció 23% la cantidad de muertos por los accidentes de tránsito


La Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizó un nuevo informe sobre siniestros viales, en el que refleja el incremento de la cantidad de muertos en hechos de tránsito durante 2010.

Según sus datos, en 2010 murieron 107 personas, mientras que en 2009 la cifra fue de 77 víctimas fatales.

Contrariamente a este crecimiento, la investigación refleja un descenso en el número de hechos de tránsito, al igual que en la cantidad de víctimas lesionadas: en el año 2010 disminuyó un 12,69 % (9.228 casos) la cantidad de siniestros, en tanto que se registraron 10.569 casos en 2009.

En los accidentes, el índice de lesionados descendió 13,62%, lo que representó 10.879 contra los 11.472 de 2009.

En lo que respecta a los grupos de riesgo, los motociclistas y peatones son los más afectados por los hechos de tránsito: el porcentaje del total de víctimas, tanto fatales y lesionadas, es el siguiente:

  • motociclistas, con 37,2%
  • automovilistas, con 25,9%
  • peatones, con 24,1%

En el caso de las víctimas fatales, murieron el 50,9% de los peatones accidentados, el 28,3% de los motociclistas y el 13,2% de los automovilistas. Respecto de los lesionados en siniestros viales, el 37,3% fueron motociclistas, 26% automovilistas y 23,9 peatones.

En este contexto, el 93,7 % de los hechos de tránsito produjeron una sola víctima.

El primer semestre del corriente año no presenta modificaciones sustanciales respecto de la tendencia que se registra en los últimos años: las víctimas fatales ascienden a 49 durante los primeros 6 meses, de los cuales 27 son peatones, 15 motociclistas y 7 automovilistas.

Texto y foto: Infobae

martes, 13 de septiembre de 2011

Normas básicas de primeros auxilios ante un accidente de tránsito

Sin lugar a dudas al producirse un accidente de tránsito se manifiesta un momento de mucha confusión y cada persona actúa como puede porque no todos estamos preparados ni conocemos la manera de asistir a quienes han sufrido un accidente; hay quienes se paralizan y también quienes desean ayudar a toda costa pero a veces sin saber hacerlo. En realidad todos deberíamos prepararnos para ello, como conductores y también como acompañantes.

Hay sin embargo algunas pautas básicas que deberíamos tener en cuenta:

  • Apartar a la víctima del peligro siempre y cuando pueda movilizarse.
  • Procurar que el accidente no sea más grave señalizando el lugar para advertir a los demás conductores que circulan por la misma via.
  • Llamar al 911

Examen del accidentado:

  • ¿Está consciente?
  • ¿Habla y entiende lo que le decimos?
  • ¿Respira, tiene pulso?
  • ¿Sangra?
  • ¿Presenta fracturas?

No abandonar a la víctima ni en el lugar del accidente ni durante su traslado.

  • Si no siente en el cuello el pulso carotídeo , existe una parada cardiaca y debe actuarse de inmediato con RCP básica antes de atender cualquier otra urgencia.
  • El transporte del accidentado hacia el hospital no necesariamente debe hacerse en el primer coche que pasa, ni a mucha velocidad, o con mucho ruido. Proteja a la víctima de curiosos. Recurra a ellos sólo para pedir ayuda, señalizar el accidente, etc.
  • Asegurarse de que la víctima va a ser transportada con garantía (vigilancia permanente de la conciencia, respiración y pulso).

Muy importante

Un herido grave no debe ser movilizado salvo por estas tres razones:

  • Para poder aplicarle los primeros auxilios
  • Evitar el agravamiento de sus heridas
  • Protegerle de un nuevo accidente

Improvisar una camilla usando cualquier cosa que sirva como superficie firme y plana.

Puede fabricarse con dos chaquetas y dos barras fuertes. Colóquelas en el suelo con los bajos tocándose y abotonadas. Igualmente puede servir una puerta.

Si se sospechan lesiones en columna vertebral:

El paciente se movilizará sin flexionar la espalda. La camilla debe ser rígida (una puerta) De no tener ninguna al alcance y si hay varios socorristas estos pueden hacer una cadena con las palmas de las manos hacia arriba.

Heridas y hemorragias

  • No extraiga el objeto que causó la herida si está todavía insertado a la piel en profundidad.
  • En caso de hemorragia aplique presión continua con un pañuelo limpio o una gasa durante diez minutos por lo menos.
  • Acueste a la víctirna con las piernas elevadas.
  • Cuando la hemorragia haya cesado, coloque un vendaje bien sujeto para mantener la compresa en su sitio.
  • No quite la compresa o el vendaje ya que podría volver a abrirse la herida.
  • Consiga asistencia médica lo antes posible. Mantenga limpia la zona de la herida.

Traumatismos

Inmovilice las fracturas sujetando la extremidad (utilice una tablilla) con un vendaje por debajo y otro por encima de la fractura, incluyendo las articulaciones más próximas.

Lesiones de columna vertebral

  • No mover al accidentado
  • Si puede disponer de asistencia médica no movilice a la víctima con fractura de columna.
  • Si no es así, prepare al accidentado para el transporte.
  • Con máximo cuidado deslice una tabla ancha bajo la víctima (puede servir una puerta).
  • Evite flexiones de la espalda y el cuello.
  • Si se trata de un motociclista con casco, quitarlo solo en caso de que respire con dificultad. Se precisan dos personas: mientras una sujeta el cuello y tórax evitando que se flexione, el otro lo saca colocándose detrás de la cabeza.

¡Para estar bien preparados siempre habrá que tener en el vehículo un botiquín de primeros auxilios!

lunes, 17 de enero de 2011

"Insoportable" Película de Seguridad Vial exclusiva para internet realizada en Francia

Película realizada en Francia exclusivamente para internet que muestra las características y antecedentes de un desastre en las calles protagonizado por jóvenes

Uno de los más realistas que se han visto en el que se enlazan perfectamente las causas y los efectos de algunos de los accidentes de tránsito que se producen en cualquier país del mundo. Lamentablemente en casi todos hay un partícipe común, el alcohol.

Guión

Domingo 6 de la mañana.Una mujer se despierta con un sobresalto. Fuera de la puerta, un hombre uniformado le anuncia la mala noticia.

Sábado 20h. Reunión con los amigos. Las cosas se van calentando para la noche, que promete ser regada. Elodie, Clara, Laura, Julián, Yannis y Fred no lo saben todavía, pero van a experimentar la tragedia.


Fuente: http://www.ckisam.fr/

lunes, 8 de febrero de 2010

Accidente, Siniestro o Incidente vial. ¿Cuál es la definición correcta?


Cuando nos referimos a los hechos dolorosos que se producen durante la circulación vehicular por autopistas, calles y rutas (choques, vuelcos, muertes) ¿ cuál es el término correcto a utilizar? ¿accidente?, ¿siniestro? ¿Cuál es la diferencia? ¿Existe otra manera de referirse al tema?

La Real Academia Española en su Diccionario incluye entre las acepciones de la palabra “accidente” las siguientes:

Accidente (Del lat. accĭdens, -entis).

.Suceso eventual que altera el orden regular de las cosas.
.Suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas.

De acuerdo con esta definición un “accidente” es siempre un suceso “eventual” y a su vez un hecho “eventual” es un hecho casual, o sea fortuito, que ocurre por casualidad o por azar. con lo que se reafirma que al hablar de “accidente automovilístico” se hace remisión a una conducta involuntaria.

En realidad, lo más adecuado sería hablar de un “suceso” o un “hecho” automovilístico o de tránsito, puesto que de esa manera no se prejuzga si los implicados en el mismo han actuado de forma voluntaria o involuntaria, vale decir, en términos jurídico-penales, dolosa o culposamente.

Así, no siempre un “accidente” vehicular implica un comportamiento involuntario, sino que perfectamente puede ser consecuencia de una actuación voluntaria, intencional o dolosa de una o varias personas.

De acuerdo a ésto, podemos sumar al análisis la palabra casualidad cuya definición es la siguiente:

Casualidad. (De casual).

.Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.

La definición de siniestro que nos provee el mismo Diccionario dice lo siguiente

Siniestro, tra. (Del lat. sinister, -tri).

.Avieso y malintencionado.
.Daño de cualquier importancia que puede ser indemnizado por una compañía aseguradora.
.Propensión o inclinación a lo malo; resabio, vicio o dañada costumbre que tiene el hombre o la bestia.

Pero para discernir mejor podemos introducir otra palabra:

Causalidad. (De causal).

.Causa, origen, principio.
.Ley en virtud de la cual se producen efectos.

Si apelamos a todas estas definiciones y las leemos ordenadamente, nos daremos cuenta que no es muy sencillo definir cuándo podemos hablar de accidente de tránsito o de siniestro vial porque si nos quedamos con una sola definición nos podemos equivocar dado que una colisión vehicular, un atropello seguido de daños a personas y/o vehículos, conlleva algo de casualidad y de causalidad, de ahí que en algunos casos deberíamos decir que ocurrió un siniestro vial y en otros deberíamos inclinarnos por el accidente vial. Lo que no podemos hacer es ignorar el sentido de las palabras que utilizamos, ya que al utilizarlas incorrectamente, podemos incurrir en el error.

Pero alejándonos de la semántica y entrando en la realidad, podríamos sintetizar lo siguiente:
En un accidente entran a jugar causas que no podemos controlar ni anticipar y que, por más cuidadosos que seamos, nos terminan afectando porque no somos los únicos actores de la situación; frente nuestro, al costado, adelante o atrás, tendremos otra u otras personas que están actuando según su circunstancia, según el estado del vehículo que conducen y según otros imponderables que no estamos en condiciones de conocer.

De ahí que puede producirse un accidente vial no buscado ni querido porque se produjo involuntariamente, resultó un daño para otros y se convirtió en un suceso eventual que alteró el orden regular y previsible.

Se produjo por obra de la casualidad, se combinaron circunstancias que no se pueden prever ni evitar (según definición de accidente).

Diferente es aquel hecho que se produce porque hubo una causa, se produce por causalidad, tuvo un origen, un principio que puede pasar desde un conductor irresponsable que ignora intencionalmente todas las normas, hasta el estado de caminos y rutas mal mantenidas por descuido de los organismos encargados de la manutención. Y aquí sí podemos referirnos a un siniestro porque el siniestro según la definición de la Real Academia Española: es la propensión o inclinación a lo malo; resabio, vicio o dañada costumbre que tiene el hombre o la bestia.

En definitiva, hay un conjunto de situaciones que hacen que, aún conociendo las normas, un individuo o una sociedad, deciden ignorarlas, lo que los sitúa al nivel de las bestias, no importa a quién ni qué se afecte, no hay solidaridad con el otro.

Tenemos un ejemplo muy reciente en lo ocurrido con un conocido personaje que según algunos medios, deduce que él no es responsable de la muerte de una mujer embarazada ya que él embistió de atrás a un auto y éste al desplazarse debido al impacto, arrastró a la mujer.

¿Pero qué nos extraña de estas manifestaciones si hace ya tiempo que muchos hemos perdido la capacidad de hacernos cargo de nuestros errores y hemos ganado en el arte de dar vuelta las situaciones, las leyes y las normas para adaptarlas a nuestras necesidades o caprichos para eludir las consecuencias de un mal obrar?

Sea un accidente, sea un siniestro, el responsable siempre es un individuo que deliberadamente o por inconciencia -en este caso no debería conducir un vehículo- por inmadurez, locura, adicciones, se convierte en el verdugo de sí mismo y de otros.

Para concluir, debemos decir que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 28 de mayo de 2009, entre las modificaciones que se realizaron al Código de Tránsito y Transporte, incluye el artículo siguiente:

Artículo 1°.- Se reemplaza la definición general de “Accidente de tránsito” contenida en el Código de Tránsito y Transporte de la Ciudad de Buenos Aires aprobado por Ley N° 2148 (B.O.C.B.A. N° 2615) por la siguiente:


“Incidente de tránsito o incidente vial: Hecho en el cual se produce daño a personas o cosas, en ocasión de la circulación en la vía pública.”


Texto: María Inés Maceratesi

lunes, 4 de enero de 2010

Accidentes viales, cuestión de equilibrio humano


Las noticias sobre los accidentes viales siguen sucediéndose a diario, todas las mañanas al encender la radio o el televisor, podemos ver imágenes horrorosas de choques entre automóviles, motos, camiones. Estos accidentes se cobran un número considerable de vidas humanas y los que sobreviven a los mismos, quedan con importantes secuelas físicas a las que se deben agregar los traumas psíquicos producidos por los impactos.

Las avenidas y autopistas se han convertido en trampas mortales en las cuales, y en cualquier momento, cada persona puede ser una posible víctima, tanto si se trata de un transeúnte como si se viaja en autobus, en taxi o simplemente con el propio automóvil.

En estas condiciones, salir a la calle o a la ruta ya no es un placer que nos llevará a nuestro destino, sino que se convierte en un episodio que querríamos, a toda costa obviar, porque nos produce una gran angustia y ansiedad.

Ya no basta con cuidarnos, con reducir la velocidad, con usar todos los dispositivos que hacen a la seguridad dentro del auto, no basta con respetar las normas de circulación, nada es suficiente, la pregunta es ¿qué nos está pasando a los seres humanos que le damos tan poco valor a la vida?.

Personalmente me pregunto si los planes de educación y seguridad vial estarán abordando todos los temas que sería necesario abordar porque, ¿de qué sirve que una persona se interiorice de todos los requisitos indispensables para evitar accidentes si no está dispuesta a cumplirlos?.

Y estas preguntas me interpelan a diario:

¿Cómo y de qué manera habría que encarar una acción que despierte a las personas y les haga entender que cuando reciben su registro de conducción están asumiendo un compromiso consigo mismos y con los demás?.

¿Por qué los argentinos somos tan indisciplinados y tan reacios a cumplir con normas y leyes que están hechas para ordenar el tránsito?

¿Por qué los policías que están en algunas calles y ven las infracciones que cometen conductores y peatones hacen como si no vieran nada?.

Somos una sociedad ecléctica y esquizofrénica, necesitada de curación, necesitamos curarnos de la indiferencia, de la arrogancia, de la omnipotencia, de la transgresión y de muchas otras calamidades para entender la fragilidad de la vida, para entender que cuando la vida se desprecia y se subestima, se nos impone con toda su fuerza y nos da una gran cachetada que, en el mejor de los casos, nos hará tomar conciencia de su valor y en el peor, la habremos perdido y habremos dejado huérfanos a familiares y amigos que vivirán por siempre con un dolor profundo.

La orfandad es otro de los males de nuestro tiempo, vivimos como si no tuviéramos raíces, apurados, tratando de llegar más rápido no sabemos a dónde ni porqué ni para qué, ya que una vez llegados a la meta elegida, seguimos corriendo.

Esta sociedad está necesitando adquirir elementos de reflexión, parar un poco la acción y tomar elementos de la filosofía de la lentitud.

Quizá necesitemos incluir en los equipos que se ocupan de la educación y seguridad vial para adultos, un filósofo, un psiquiatra, un psicólogo, necesitamos que nos sacudan y nos encausen por la senda recta, estamos muy torcidos, como aquéllas plantas a las que, si dejamos crecer sin un tutor, se desparraman para cualquier lado y pierden su forma. Estamos perdiendo lo esencial al ser humano, lo que nos hace humanos, estamos perdiendo la razón y las razones que nos rigen son tantas y tan caóticas que no sabemos qué hacer ni cual cumplir.

Se me ocurrió realizar esta reflexión luego de la serie de accidentes de tránsito que se han producido en todo el país y pensaba que ojalá tengamos la intención de incluir en nuestro equipaje algunas cosas que no se ven pero juegan un papel importante a la hora de salir a la ruta o a la calle.

Respeto
Tolerancia
Paciencia
Solidaridad
Comprensión
Tranquilidad
Responsabilidad
Buenos modales
Pensar en el otro

y quitemos del equipaje aquéllos que no nos servirán para nada:

Ira
Cólera
Malos modos
Intolerancia
Arrogancia
Petulancia
Competitividad
Irresponsabilidad
Ansiedad

Me molesta que a veces debamos ser tratados como niños, que nos tengan que retar, multar y castigar para educarnos pero reconozco que a veces es necesario; aún así nos rebelamos porque creemos no merecernos un trato hostil.

Ojalá maduremos y así quizá, siendo adultos responsables, lleguemos a conformar una sociedad madura y respetuosa de todos y cada uno, con menos accidentes viales, con menos inseguridad, con más justicia y equidad, una sociedad en la cual todos tengamos bien en claro cuales son nuestros derechos pero también cuales son nuestras obligaciones.

Texto: María Inés Maceratesi